La ampliación de las medidas de las cuentas de ahorro vivienda se queda corta |
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Publicado: 11/12/2008 |
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El difícil acceso a los créditos al que se enfrentan los consumidores y la inestabilidad del mercado inmobiliario ha llevado al Gobierno a anunciar la ampliación hasta seis años de la vigencia de las cuentas ahorro vivienda. La medida retrasa la obligación de comprar la vivienda en un periodo de cuatro años, aunque las ventajas fiscales no se verán alteradas.
La medida, que entrará en vigor el día de su aprobación en el Consejo de Ministros (28 de noviembre), tendrá efecto retroactivo. Por ello, todas las cuentas que venzan entre el 1 de enero de 2008 y el 31 de diciembre de 2010 podrán prolongar su vida hasta esa misma fecha, 31 de diciembre de 2010. Aún así, la disposición no será definitiva; desde el Ministerio de Economía han dejado bien claro que es coyuntural y no absoluta Coyuntura que hace necesaria la medida Ante la crisis económica actual y la incertidumbre por el precio del mercado de la vivienda, las entidades están restringiendo el crédito a los consumidores. A pesar de que bancos y cajas continúan publicitando una financiación del 100% del coste de tasación de la vivienda en sus folletos, la realidad es que son pocos los que pasan del 80% y muchos los que lo calculan sobre el precio de compra, siempre más bajo que el de tasación -hasta hace poco tiempo las entidades concedían créditos por el valor de tasación, superior al del precio de la casa, con lo que podíamos pagar los costes del crédito. La supertasación del suelo y los inmuebles (obra de las empresas tasadoras, que muchas veces pertenecían a las propias entidades financieras), ha provocado con un ejercicio continuado de la especulación del suelo y el ladrillo la burbuja inmobiliaria que nos ha llevado a la situación económica actual-. Estos condicionantes, unidos a la dificultad para ahorrar que tenemos los españoles -a causa de los salarios bajos, entre otras cosas-, han hecho casi imposible que los ciudadanos de a pie consigamos reunir, en un periodo de tiempo de cuatro años, una cantidad de dinero suficiente como para ser aceptada por las entidades en concepto de entrada del piso Pseudoconcesión que se queda corta Aquí es cuando el Gobierno toma esta medida ante la reacción que podrían tener todos aquellos a los que se les vence la cuenta de ahorro vivienda para este ejercio (50.000 según la Agencia Tributaria), enfadados porque tras el vencimiento, e incapaces de encontrar crédito para comprar, se ven obligados a devolver a Hacienda las cantidades percibidas en concepto de deducciones. Y no sólo las de este ejercicio, sino las de los dos próximos -lo que se ha “acordado” que va a durar esta crisis-. Por eso se anuncia la toma de esta medida, tras la que se esconde una peseudoconcesión que se queda corta. Y es que lo ideal sería que la Administración promocionara el ahorro entre los ciudadanos de una manera justa
Con el actual sistema de deducciones a renta no sale ganando quien más esfuerzo hace por ahorrar, sino quien consigue destinar más dinero al ahorro, y eso casi siempre está en la mano de unos pocos (los que más ganan). Así, una pareja joven que escasamente supera los 22.000 euros brutos al año entre los dos (en el caso de que ambos sueldos superen por poquito el salario mínimo interprofesional, como lo hacen en la actualidad más de un millón de profesionales) lo tiene claramente mucho más difícil que otras con rentas más altas. Y le será mucho más difícil optar a las máximas deducciones. Por eso sería una cuestión de justicia social que se llevara a cabo una reforma fiscal, con la que desde la Administración se incentivase el ahorro con carácter previo a la adquisición de una vivienda. Todo ello teniendo en cuenta un importante matiz: que el esfuerzo de ahorro se vea recompensado en el IRPF de acuerdo a la capacidad de generar recursos.
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