Atención a los fondos “garantizados”; no son tan seguros como parecen |
|||
Contenido del artículo:
| |||
|
Publicado: 27/02/2009 |
|||
|
Las penosas rentabilidades arrojadas por los fondos de inversión, especialmente los de renta variable, han llevado a más de 2,3 millones de partícipes españoles a abandonar estos productos en 2008. Y no es de extrañar, teniendo en cuenta que el patrimonio de estos medios de inversión se redujo en un 30% en dicho período. Dentro de ellos podemos encontrar los fondos garantizados, que en la actualidad viven una situación particular, ya que las rentabilidades medias no han sufrido la escandalosa debacle del resto de fondos (3% los de renta fija y -0,38% los de renta variable). Además, a la vista del gran número de vencimientos de depósitos que se avecinan, se prevé que la industria financiera lance una nueva campaña masiva de comercialización de este tipo de fondos. Todo ello contando con la inestabilidad con la que se presenta el mercado y aprovechando que “garantizado” suena atractivo en estos tiempos que corren. Sin embargo, más allá de lo que pueda sugerir su denominación, conviene comprender en qué consiste exactamente. No sólo es necesario fijarse en la garantía que ofrecen estos productos -que, además, en ocasiones es sólo del 80% ó 90%-; también es importante conocer su rentabilidad y las comisiones que se aplican, así como las condiciones generales del mercado y la economía actual. ¿Qué son exactamente los fondos garantizados? Los garantizados son fondos de inversión en los que el partícipe tiene garantizado el reembolso de su patrimonio, aunque en algunos casos la garantía es sólo del 80% ó 90%. Pueden ser de renta fija o variable. La gestora del fondo garantiza el capital invertido mediante un derivado financiero. Por ejemplo, si invierte “x” capital en cierto activo, contrata una opción que apuesta a que ese mismo activo va a bajar; así se cubre en caso de que sus apuestas en el mercado marchen mal y es capaz de devolver a los partícipes el dinero que han invertido. Si las apuestas van bien, el partícipe puede obtener una retribución. Puede ser la propia entidad gestora la que asegure esta garantía, o bien una entidad tercera; esto viene detallado en el contrato. El ahorrador debe tener el dinero depositado durante todo el plazo que marca en el contrato para poder beneficiarse de esa garantía. ¿Es favorable el contexto económico actual para estos fondos?
¿Qué problemas presentan los fondos garantizados?
¿Qué otros productos pueden interesar a los ahorradores? Para un ahorrador que quiere tener su dinero asegurado y obtener algo de rendimiento, existen otros productos más adecuados que los fondos garantizados. ¿Por qué no decidirse por un depósito a plazo fijo? Los hay que ofrecen más del 3% TAE; una rentabilidad que, sin ser para echar cohetes, no es nada despreciable en los tiempos que corren. La ventaja de este producto de ahorro es que el cliente puede conocer la rentabilidad que obtendrá de su dinero en el momento de contratarlo. O bien decantarse por los valores del Tesoro Público que, aunque no han ofrecido grandes rentabilidades en las últimas subastas, están garantizados por el Estado. Tampoco es el producto más adecuado para el ahorrador que desee arriesgar una parte de su dinero, ya que el sistema de “techos” y “barreras” que tienen los fondos garantizados impide beneficiarse realmente de las revalorizaciones. En este caso, tendría más sentido contratar otro tipo de fondos de inversión. La última decisión debe depender siempre del ahorrador y de lo que espere de sus ahorros: no deje su elección en manos de los comerciales de las entidades. |
|||
|
|||