El oro: Una inversión en la que no todo reluce |
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Publicado: 03/02/2009 |
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Con una Bolsa inestable, unos fondos de inversión con rentabilidades negativas y unos depósitos irrisorios, ¿dónde poner nuestros ahorros? Por su escasez y simbología, el oro reaparece en momentos de inestabilidad económica mundial como “valor refugio”. Pero, ¿interesa realmente invertir en oro? ¿Ofrece suficientes garantías su mercado como para ganarse el calificativo de activo seguro? Y lo más importante, ¿es buena forma de ahorro popular para los consumidores?
Si tradicionalmente sólo los grandes capitales invertían en él, desde que los mercados financieros están de capa caída, ha reaparecido la publicidad que invita a invertir en masa en este producto para captar el ahorro de los consumidores que desconfían de la coyuntura bancaria actual. Los vendedores de oro dicen que, si cumple con ciertos estándares de calidad, es seguro para el ahorro a largo plazo. Pero conviene saber que su revalorización depende de muchos factores complejos que no son fáciles de entender sin una formación económica especializada. Desde su descubrimiento, el oro y sus atributos siempre han sido muy valorados por multitud de culturas. Al ser un bien duradero, divisible, homogéneo y difícil de falsificar, fue la moneda de cambio por excelencia durante siglos. Pero su peso y la imposibilidad de extraer el metal al ritmo que la economía necesitaba acuñar dinero, favoreció la aparición del patrón oro. Las constricciones que ponía este modelo a las políticas monetarias de los países fue el detonante para abandonarlo definitivamente tras la segunda Guerra Mundial. En la actualidad, pervive su valor como objeto de lujo y símbolo de riqueza, gracias también a su escasez y su cada vez más cara extracción. El mercado del oro de hoy en día no está controlado por ningún Estado y su compra (si se trata de oro no manufacturado) está exenta de IVA. Desde que se liberalizó el mercado del oro, convertirlo en dinero líquido es sencillo ya que existen numerosas empresas que compran oro. Los compradores de oro aseguran que la venta puede realizarse en un máximo de 36 horas. Eso sí, el precio al que lo compran es otro cantar; depende, en primer lugar, del precio que marca el índice de Londres y, en segundo, del margen que aplica la empresa que lo compra. Además, igual que en el resto de negocios, unas empresas son más transparentes que otras y hay conocer el mercado para no malvender una pieza de oro por un precio menor del adecuado. Es un activo seguro pero invertir sin conocer su mercado tiene alto riesgo Esencialmente, existen dos formas de invertir en oro. Por un lado, comprando el oro físico, lo que se conoce como “oro de inversión”, de forma que el cliente recibe un lingote o una moneda de dicho metal. Dependiendo del distribuidor, tendrá que ir a recogerlo a la tienda, o podrá recibirlo en su casa. Este este caso, tendrá que preguntar por los gastos de transporte y seguridad. Una vez lo reciba, será el único responsable de su custodia. Tiene que comprobar que se vende junto con certificado de autenticidad, pero en ningún caso debe aceptar un certificado que vaya en lugar de la pieza física. La inversión consiste en comprarlo a un precio, conservarlo durante un tiempo y decidir el momento de venta según la subida de su precio en el mercado. Si una pieza de oro se inmoviliza durante mucho tiempo, es posible que haya dificultades para introducirla de nuevo en el mercado por el precio al que fue adquirida y, por tanto, de convertirla en dinero. Puede ocurrir que una moneda que hoy en día es muy valorada dentro de veinte años no tenga mayor valor que el de su peso. Lo mismo puede pasar con barras de oro que no lleven un sello que garantice la calidad de su procedencia. En definitiva, hay que tener en cuenta que el valor de tasación es subjetivo y puede variar con el paso del tiempo. Por otro lado, se puede invertir en oro contratando un producto financiero relacionado con el metal precioso. Algunas entidades, como Citibank, han sacado al mercado depósitos estructurados que permiten la opción de vincular la rentabilidad a la evolución del precio del oro. También es posible invertir en fondos de inversión referenciados a las acciones de empresas mineras de extracción de oro y otros recursos; así como en derivados financieros, que son los más arriesgados. En muchas páginas de internet aparecen ofertas de particulares que venden “oro bancarizado”. Aseguran ser muy serios, dicen que el oro está depositado en Londres o Suiza, pero la poca transparencia de las ofertas delata a todas luces que son timos. En ningún caso se recomienda comprar certificados de depósito de “oro bancarizado”. Si desea comprar oro, sólo debe aceptar oro físico y de buena calidad y procedencia.
¿Cómo puedo seguir la evolución del precio del oro y qué debo tener en cuenta?
Conviene saber cómo funciona a grandes rasgos el complejo mercado del oro. Su escasez limita la oferta; así que cuando sube la demanda, el precio se dispara. Si el petróleo sube también lo hace la inflación, los inversores cualificados tienden a abandonar la confianza en el dinero bancario y se pasan a activos como el oro. A estos inversores especializados, que ya han “jugado”, les interesa convertir el oro en forma de ahorro masivo, que la demanda siga creciendo y que el precio se dispare. Ahora bien, como todas las burbujas especulativas, el precio de mercado que alcanzan se hace tarde o temprano insostenible, el mito se transforma, la demanda desciende, los que están mejor informados venden y los que llegaron tarde o no supieron cuándo había que abandonar el barco pierden su inversión y no pueden recuperarla de ninguna manera: los precios del mercado mandan. Tenemos muy reciente el batacazo de la burbuja inmobiliaria; sólo se trata de extrapolar el mecanismo. ¿Cuándo sucederá? Eso no se puede saber hasta que ocurra. Además, la CNMV deja muy claro que no protege ni controla las inversiones en bienes tangibles. El inversor que no tiene la información cualificada no sabe cuándo van a abandonar el negocio los grandes inversores y se queda sólo con las pérdidas. Por todos estos motivos, la entrada de pequeños ahorradores en este mercado es por lo general poco interesante, ya que está sujeto a muchos vaivenes. Si pese a todo se anima a invertir en oro, conozca los pros y contras de distintas formas que hay de hacerlo Sin embargo, es cierto que muchos pequeños ahorradores deciden destinar una pequeña parte de sus ahorros a comprar monedas o lingotes de oro, por aquéllo del “por si acaso”, también porque resulta exótico o porque perciben que, a pesar de sus inconvenientes, tiene menos riesgo que los productos financieros. Hay que tener en cuenta que si se adquiere oro físico hay que ser muy diligentes con la seguridad; y que si queremos ser compensados en caso de robo, tenemos que declararlo en la póliza del seguro de hogar, lo que aumentará considerablemente la prima. Si preferimos contratar productos financieros estructurados vinculados al oro, tendremos que valorarlos con la misma cautela que si fueran referenciados a cualquier otro índice. Por ejemplo, Citibank ha sacado al mercado un depósito de 18 meses referenciado al oro, a partir de una imposición de 1.000 euros. Garantiza la recuperación del capital invertido y la rentabilidad que ofrece es la siguiente: Si en los 18 meses el oro se revaloriza entre el 10% y el 25%, se percibe un total del 4% (2,6% TAE); entre el 25% y el 50%, el 8% (5,3% TAE); y si aumentá en más del 50%, se percibe el 12% de lo invertido (7,9% TAE). En este caso, se puede ver claramente el margen de beneficio que tiene la entidad: pase lo que pase con el oro, gana cuatro veces más que el impositor del depósito. Ahorrar en oro: Demasiado complejo para el consumidor
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