Cuentas bancarias, ¿indistintas o conjuntas?

Contenido del artículo:
 Las diferencias
 Las consecuencias
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Publicado: 01/04/2008

Al abrir una cuenta entre varias personas hay que elegir entre dos sistemas de utilización, cada uno tiene distintas características y consecuencias.

Son muchos y diversos los motivos para que dos o más titulares abran una cuenta bancaria en común, parejas que inician su vida en común, parientes que heredan, profesionales que trabajan juntos, etcétera. Pero, cuando se abre la cuenta es preciso tener presente las diferencias entre elegir una cuenta bancaria indistinta o conjunta, nuestra elección supondrá una libertad de uso y consecuencias diferentes.

Las diferencias

La diferencia fundamental es que en las cuentas indistintas cada uno de los titulares puede disponer libremente del dinero como si fuera el único propietario del dinero, por lo que todos pueden ingresar, retirar dinero o realizar cualquier otra operación sin necesidad de autorización del resto de cotitulares.

En cambio, en las cuentas conjuntas se solicitará siempre la firma de todos los titulares para realizar cualquier operación. En los dos casos es posible contratar una o varias tarjetas de crédito o débito con la firma de todos sus titulares, aunque el titular de la tarjeta será sólo una persona, y firmará como tal en el contrato.

En cualquiera de las dos opciones, para abrir la cuenta basta con firmar el contrato tipo en cualquier sucursal del banco o caja de ahorros elegida, normalmente en presencia de los titulares. Aunque, hay que tener en cuenta que si no indicamos lo contrario el banco abrirá una cuenta indistinta.

Las consecuencias

Una cuenta indistinta, da por lo tanto, una mayor facilidad de uso y puede ayudar a obtener un crédito, ya que obliga a todos los titulares a pagar las deudas originadas en ella, aunque hayan sido provocadas por otras de las personas que la abrieron. Pero, por la misma razón puede arruinar o convertir en moroso (y, por tanto, obtener luego crédito) a personas sin verdadera responsabilidad personal, ya que cualquier titular puede llevar la cuenta a números rojos sin conocimiento de los demás.

Esto no es posible en las cuentas conjuntas, en las que cualquier operación necesitará la autorización (consentimiento) de todos los titulares. Es cierto que así se limita la operatividad, pero también es posible facilitar los documentos de pago a uno de los titulares para que pueda manejar los fondos en caso de necesidad; aunque en este caso, como al abrir una tarjeta de crédito, vuelve el peligro de un mal uso de la cuenta.

Por otro lado, hay que saber que la titularidad conjunta permite cambiar el nombre de los titulares, todos o parte, o las condiciones de uso de la cuenta sólo con que los primeros titulares lo soliciten a la entidad.

 
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