Fondos éticos , otra forma de invertir. |
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Publicado: 17/07/2007 |
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Actualmente es prácticamente imposible prescindir de las entidades financieras para gestionar nuestros ahorros y gastos pero existen fórmulas para que los ahorros sean utilizados con criterios éticos, es decir invertidos en empresas que cumplen con una serie de principios sociales y ecológicos determinados y que buscan el beneficio social y económico, a estas inversiones se les denomina fondos éticos o fondos responsables. Así pues, podríamos definir las finanzas éticas con aquellas que combinan los beneficios sociales con las rentabilidades económicas y que incluso los más escépticos contemplan como una realidad a la vista de la experiencia consolidada en países como Estados Unidos, Reino Unido, Holanda o Italia. En España, sin embargo, se estanca la inversión en estos fondos debido sobre todo al escaso impulso que ha recibido de los inversores, especialmente los institucionales (fondos de pensiones y carteras privadas) y según los expertos parte del problema está en la falta de credibilidad de la solvencia y rentabilidad de estos productos. Pese a ello, hay que señalar que invertir en empresas acreditadas como socialmente responsables es una garantía de rentabilidad sostenida y de menor riesgo de la inversión. De hecho, la rentabilidad de alguno de ellos ha superado el 5 por ciento lo que no es una mala inversión si se tiene en cuenta que el riesgo que conllevan no es muy alto por lo cual tampoco se le puede exigir una alta rentabilidad. Coherencia con nuestros principios éticos Tras definir los fondos éticos como “aquellos fondos que introducen, explícitamente, criterios de preselección en las actuaciones empresariales a partir de valores éticos y de responsabilidad social y medioambiental y que suman un componente de conciencia al material económico”, hay que señalar que estas inversiones van dirigidas, en principio, a aquellas personas que tienen una preocupación especial por que no se financien actividades que perjudiquen el medio ambiente o a los más desfavorecidos. En España, que no posee gran tradición respecto a esta forma de invertir, las expectativas de crecer, junto con Austria, son una de las más altas de la Unión Europea, donde el patrimonio invertido con criterios de responsabilidad social supera el billón de euros y ha crecido más de un 30% en los últimos cinco años según declara Eurosif, el foro europeo para las inversiones socialmente responsables. Si se tiene en cuenta que esta cifra de momento solo representa el 15 por ciento del patrimonio invertido en fondos, se puede adelantar que las posibilidades de crecimiento son todavía muy importantes. Tipos de productos financieros responsables
Las entidades que ofrecen este tipo de productos éticos pueden ser los bancos convencionales que - aunque el principal objetivo siempre será el beneficio económico- cuentan con algunos productos de este tipo. Existen también lo que se le denominan bancos éticos como Triodos Bank o la Banca Popolare Etica de Italia y cajas de ahorros que poco a poco van recuperando su espíritu original, además de entidades como cooperativas de préstamo privado, club de inversiones y proyectos de economía solidaria. Para garantizar que los fondos éticos actúan realmente de una forma ética acostumbran a incorporar una serie de elementos que los identifican y que condicionan su actividad, son los criterios de selección, que pueden ser positivos o negativos. Los criterios positivos son, por ejemplo, que las empresas apliquen actuaciones de desarrollo sostenible, que den a conocer sus actividades y se sometan a auditorias públicas, que fomenten la inserción laboral de jóvenes y mujeres y una larga lista que coincida con unos determinados valores. Por el contrario, los valores negativos, son más definitorios y pueden excluir las empresas o industrias nucleares, las tabaqueras, aquellas que experimentan con animales vivos, las que atentan contra el medio ambiente o las que no respetan los derechos humanos, por poner unos ejemplos. Cada fondo responde a las preferencias de sus partícipes y suele combinar tanto criterios positivos como criterios negativos. La comisión de control no siempre está contemplada por el reglamento del fondo. Esta se encarga de verificar que las inversiones realizadas sean coherentes con los criterios establecidos previamente y son, por tanto, un aval para los partícipes. Sus miembros son expertos independientes del ámbito docente, de la ética empresarial, representantes de Organizaciones No Gubernamentales y normalmente no reciben remuneración alguna por su labor. Los equipos de investigación ética, finalmente, pueden estar integrados en las propias gestoras o ser externos a ella; de hecho hay gabinetes especializados en la investigación ético-empresarial de las compañías presentes en los mercados de valores, como el británico EIRIS. Su misión es elaborar informes sobre las empresas que actúan según los criterios establecidos para cada fondo y que son susceptibles de recibir las inversiones. Al abrigo del éxito de los fondos de inversión responsables han surgido un grupo de entidades especializadas en investigar la actuación de las empresas presentes en los mercados bursátiles. Bucean en memorias, informes, recortes de prensa, Internet, documentos jurídicos y otras fuentes de información para conocer sus prácticas y facilitar la información obtenida a sus clientes. Estos, ya sean inversores particulares o instituciones de inversión colectiva, la utilizan para saber donde deben colocar su dinero. El gabinete de investigación más importante en Europa es el EIRIS una organización británica sin ánimo de lucro nacida en 1983 desde algunas iglesias y entidades benéficas. Este gabinete, ha relacionado con entidades de prestigio, analiza para ellas más de dos mil empresas de todo el mundo.
Un fondo solidario es aquel en que “la sociedad Gestora cede una parte de la comisión de gestión a determinadas entidades benéficas o no gubernamentales , pero sin necesidad de cumplir con los criterios de selección que caracterizan a los fondos éticos. Así, un fondo responsable español puede ser ético , ecológico o que incida en aspectos sociales y, simultáneamente, ser solidario, al combinar ambos tipos. Por volumen patrimonial, el fondo solidario ProUNICEF es el primero de la lista , seguido de FonCaixa Cooperación y el BCH solidaridad. Por rentabilidad, desde la fecha de su constitución, el líder indiscutible es el BBVA solidaridad y le siguen Foncaixa Cooperación y el fondo solidario ProUNICEF. Las cantidades invertidas en fondos éticos no son significativas sobre el total de las inversiones financieras y en España, concretamente, la desconfianza y el desconocimiento priman sobre unos productos todavía sin asentar. En los mercados anglosajones, estos productos financieros están bastante asentados y presentan gran diversificación y variedad. El auge que ha experimentado en estos países coincide con la emergencia de un sector de la ciudadanía , vinculado a colectivos sociales y solidarios, con un perfil inversor particular. Los estudios realizados entre los partícipes de los fondos, indican que éstos tienen un alto grado de fidelidad y que no buscan tanto la rentabilidad de la inversión como sus valores añadidos, los éticos, imposibles de cuantificar. Señalar que aunque los beneficios no sean el principal atractivo de estas inversiones, no tienen nada que envidiar a sus compañeros los fondos tradicionales y esto es así porque hay que tener en cuenta que, desde una perspectiva a largo plazo, las inversiones no deben afrontar causas externas negativas –sociales, ambientales o de otro tipo- que pueden penalizar los resultados de las carteras. |
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