Los jóvenes, objetivo de la banca

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 Agresivas campañas de marketing
 El saber tiene su “precio”
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Publicado: 01/04/2008

Qué lejos quedan ya los tiempos en que el abuelo abría una libreta de ahorros al nieto en que depositar su paga. Ahora, son las entidades de crédito las que han tomado la iniciativa y ayudándose de las nuevas tecnologías y agresivas campañas de marketing , o bien logran captar a los jóvenes a través de sus padres, clientes ya de la entidad. La banca le ha echado imaginación, y a esos productos de toda la vida, como las libretas de ahorro, le ha sumado por ejemplo las tarjetas universitarias o de estudios, los préstamos coche, o los seguros de vida, con el fin de atrapara no sólo a los hijos sino también a los padres por sus ventajas fiscales y propuestas “originales”, como garantizar el ahorro en caso de fallecimiento de los padres u ofrecer regalos por la acumulación de puntos.

Agresivas campañas de marketing

Es frecuente encontrarse en las páginas web de las entidades de crédito secciones exclusivas para los más jóvenes, donde se concentran las ofertas en productos de ahorro, financiación con finalidades muy concretas y tarjetas. Así, mientras el BBVA dispone de su programa “Blue Joven”, Ibercaja tiene su “Club Joven”, Caja Madrid tiene su CM Comol”, etc...

Entidades como la Caixa llegan incluso a imitar en sus campañas comerciales el lenguaje de los jóvenes en sus mensajes SMS, en una búsqueda de una cercanía que se queda sólo en eso, palabras. Formar parte de esta comunidad exigen que los clientes cuenten con su correspondiente tarjeta con al menos cierto cantidad de saldo. pero no sólo eso, además de la tarjeta, los jóvenes deben facilitar un número de teléfono, una dirección de correo electrónico y registrarse en una web, rellenando la correspondiente encuesta. Con estos requisitos consiguen tener un conocimiento de los intereses de los jóvenes del que lamentablemente pudiesen tener envidia algunos padres.

El saber tiene su “precio”

Los gastos de educación, altos ya en primaria, se incrementan cuando el joven decide realizar estudios superiores. Al pago de la matrícula universitaria, deben añadirse otros como la compra de libros, cambios de residencia, etcétera, que implican costes que una economía tan precaria como la de un joven, difícilmente puede afrontar. Y aquí también las entidades de crédito han encontrado un modo de captar clientela. Muchas entidades tienen concertados acuerdos de colaboración con centros docentes. Las condiciones y cuantía de los créditos, suelen estar negociados previamente con los centros docentes y/o universidades. Tal sería el caso del Banco Popular , en el que el importe del crédito va desde los 1.000 hasta cubrir el 100% del coste de los estudios, exigiendo avales y garantías que incluyen el aval de los padres o la suscripción obligatoria y previa de alguno de los productos bancarios de la entidad.

Por otro lado, las entidades bancarias suelen ofrecer plazos de carencia normalmente de un año, aunque algunos como Bancaja lo amplían a dos. Estos períodos de carencia implican el pago durante ese plazo únicamente de intereses, por lo que el capital solicitado se mantendrá íntegro empezándose a amortizar el préstamo más tarde, de manera que el esfuerzo del joven en la devolución del préstamo se convierte en una preocupación más que añadir a la realización de los estudios, que en una ventaja e impulso para hacer más fácil el tránsito a un futuro laboral de garantías.


 
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