La adquisición
de una vivienda en propiedad es, con seguridad, la principal inversión
económica de la mayoría de las familias españolas.
El 86 % de éstas es propietaria de la vivienda en la que
habita, porcentaje que dista mucho de las cifras de la mayoría
de los países europeos. Las razones de este comportamiento
son múltiples y, habitualmente, vienen de muy atrás,
y aunque hay quienes opinan que este afán por la vivienda
en propiedad no es económicamente sano, hoy por hoy podemos
decir que, al menos para los ciudadanos de a pie, tiene más
ventajas que inconvenientes y, en la coyuntura actual, dado que
los alquileres tampoco están baratos. Hoy por hoy, arrendar
y destinar parte de los salarios al pago de un servicio de alquiler
no se considera una inversión inteligente si se tiene en
cuenta que el pago de la cuota del préstamo para comprar
el piso viene a equipararse al coste mensual de un alquiler.
Y no se ven perspectivas de cambio: el nuevo IRPF que entra en vigor
en enero de 2003 contempla la desgravación de hasta el 50
% de las rentas obtenidas por el arrendamiento que favorecen a los
propietarios de pisos con destino al alquiler y, por el contrario,
no prevé ninguna ventaja para los inquilinos por el pago
de sus mensualidades. Así que: ¿por qué alquilar
si cuesta lo mismo -o menos- que comprar?
Sin embargo, aun con eso, la compra de una vivienda se lleva, como
media, el 47,4 % de los ingresos de los ciudadanos; si a ello sumamos
que otras adquisiciones familiares también se hacen recurriendo
al endeudamiento, nos encontramos con que dos tercios de nuestros
ingresos están comprometidos frente a las entidades financieras.
Frente el riesgo de sobreendeudamiento que tal cosa supone, frente
el prolongado esfuerzo económico que han de mantener los
pequeños ahorradores, frente a los riesgos y abusos que pueden
venir de vendedores y bancos, frente al desconocimiento por parte
de los ciudadanos e sus derechos y de cómo aplicarlos, proponemos
aquí las pautas de actuación para que el usuario tenga
el debido control sobre la mayor inversión de su vida.
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PORCENTAJE
DE RENTA FAMILIAR
EN VIVIENDA POR COMUNIDADES
AUTÓNOMAS (*) |
Baleares |
68.3% |
| Madrid |
63.4% |
| País Vasco |
61.7% |
| Canarias |
57.8% |
| Cataluña |
55.2% |
| Navarra |
44.5% |
| Cantabria |
44.2% |
| Castilla León |
43.8% |
| La Rioja |
43.7% |
| Andalucía |
39.6% |
| Asturias |
39.6% |
| Aragón |
39.3% |
| Comunidad Valenciana |
38.6% |
| Galicia |
37.0% |
| Murcia |
35.7% |
| Castilla La Mancha |
32.6% |
| Extremadura |
28.9% |
| España |
47.4% |
(2º Trimestre 2002)
(*) En porcentaje de la renta familiar media necesaria para adquirir
una vivienda
de precio medio.
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