| TRES CUARTAS PARTES DE LOS CIUDADANOS CONTINÚA SIN PODER RECOMPONER SU ESCALA DE VALOR EN EUROS | |
| ADICAE PUBLICA EN SU PERIÓDICO MENSUAL LA ECONOMÍA DE LOS CONSUMIDORES LOS RESULTADOS PRELIMINARES DE UN SONDEO QUE RECOGE LA EXPERIENCIA DE LOS CIUDADANOS EN SU ADAPTACIÓN AL EURO. LOS RESULTADOS MUESTRAN LA CLARA PERCEPCIÓN DE LA SUBIDA DE PRECIOS Y LA PERSISTENCIA DE DIFICULTADES QUE TARDARÁN TIEMPO EN SUPERARSE. | |
| 13/02/2002 | |
Los resultados que adelanta ADICAE en el cuadernillo central de La Economía de los Consumidores reflejan la visión que del proceso de introducción de monedas y billetes de euro tienen los ciudadanos pasado un mes de su puesta en marcha. De la batería de cuestiones que se les planteó se pueden destacar, no obstante, cinco conclusiones generales: 1. El proceso de introducción de los nuevos billetes y monedas ha sido exitoso, y ello gracias a la paciencia y tesón de los ciudadanos con respecto a los inconvenientes y problemas que se han producido. 2. La preparación de los ciudadanos ha sido desigual, siendo la información difundida bien asimilada y utilizada un porcentaje mayoritario de los ciudadanos, aunque quedan grandes grupos que siguen necesitando formación y apoyo. 3. La recomposición de la escala de valor y la noción de lo que se paga en cada momento es insatisfactoria. No se ha hecho lo suficiente en el pasado, lo cual agrava los abusos cometidos en lo que se refiere a la transparencia y las subidas de precios. 4. El acuerdo de buenas prácticas es insuficiente y desigualmente conocido, y apenas ha tenido seguimiento entre comerciantes y ciudadanos. Se puede hablar de fracaso del sistema. 5. La percepción de que el euro ha traído subidas de precios excesivas es incontestable, contrarrestando muy claramente los aspectos positivos del éxito general de la transición. Estos son algunos de los datos más relevantes que se ponen de manifiesto: La preparación de los ciudadanos ha sido desigual (45% de los ciudadanos se consideraban bien preparados y otro 45% mal preparados).Las campañas han tenido amplia difusión, pero sus objetivos no parecen haber sido plenamente alcanzados. La prealimentación fue insuficiente, dejando a casi un tercio de los ciudadanos en “fuera de juego” los primeros días, pero la situación ha mejorado mucho, y a 28 de enero, sólo 2 de cada 10 ciudadanos conservaban pesetas en su poder. Los ciudadanos han optado mayoritariamente por deshacerse de sus pesetas en sus compras (62%), evitando así las colas de los bancos (37%). Los pagos mixtos no han sido frecuentes.(11%). De las colas para pagar o hacerse con efectivo ha escapado sólo un 26% de los consumidores, aunque para la mayoría no ha sido un problema habitual. Pesetas y euros han sido aceptados indistintamente en los pagos por los comercios. Pero un pago en cualquiera de las dos monedas sólo podría ser rehusado en caso de fuerza mayor, lo que a nuestro juicio no explica el 20 o 30% de testimonios de rechazo ocasional o frecuente. Los cambios también han tenido sus problemas, pero no parecen haber sido de importancia (sólo de vez en cuando para un 15%). Casi un tercio de las respuestas dan cuenta de algún tipo de fraude en la percepción del consumidor. Es posible que el grueso de ese 4% que ve un fraude sistemático esté pensando, principalmente, en las subidas de precios habidas en coincidencia con la llegada del euro. Ocho de cada diez encuestados declara tener algún problema, siquiera ocasional para reconocer las monedas. Parece claro que el no contar con suficiente antelación con billetes y monedas en manos de los consumidores está detrás del problema. Recomponer la escala de valor es un ejercicio tanto de lógica como de memoria que todavía va a tomar su tiempo. A finales de enero más del 60% de las personas tienen problemas para memorizar y comparar precios y tres cuartas partes tienen dificultades para reconocer lo que es caro y barato. La doble indicación en facturas y recibos, que comenzaron a aplicar desde hace más tiempo muchos comercios y servicios, sin embargo, ha dado algunos frutos: sólo 2 de cada 10 personas declaran tener dificultades frecuentes para entenderlos. La mayoría de los consumidores (65%) está, a día de hoy, por el mantenimiento de la doble indicación de precios durante largo tiempo para compensar sus actuales problemas para controlar su economía en euros. Sólo un 3% reconoce haber usado sus tarjetas más que de costumbre. ¿Habrán fracasado las agresivas campañas publicitarias para fomentar su uso? La valoración sobre el compromiso de continuidad de precios no es satisfactoria para casi el 60% de los encuestados. Una vez más (de tantas), se ha defraudado la confianza del ciudadano. Las subidas más comúnmente señaladas: Los establecimientos adheridos al logo euro no parecen haber sido multitud para los consumidores. Sólo 1 de cada 3 recuerda haber hecho alguna compra en ellos y, aunque más de la mitad tenía noción de lo que ello implicaba, menos de un tercio creen que el sistema aporta alguna ventaja apreciable.Para casi 7 de cada 10 ciudadanos es posible prescindir de más información o ayuda para acabar de adaptarse al euro, pero más de un 30% (seguramente los más vulnerables) creen que sí o no están seguros. ¿Habrá voluntad de llegar a todos o se darán nuestros gobernantes por satisfechos dejando a su suerte a estas “víctimas colaterales”? Algunos de los problemas concretos señalados por los encuestados: Finalmente, y ante la próxima publicación del IPC de enero prevista para el día 22, ADICAE manifiesta su contrariedad por ser precisamente éste el primer mes en el que dejará de aplicarse el coeficiente corrector que compensa el efecto de las rebajas de enero, así como su temor de que el IPC de febrero siga aumentando por el efecto de los redondeos al alza que puedan aplicar quienes, poco a poco, vayan prescindiendo de la peseta como moneda de referencia para la fijación de los precios. |
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