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Derechos de los consumidores en alimentación y como defenderlos

El consumidor es el último eslabón de la cadena alimentaria y debe tener la seguridad de que los bienes que adquiere, son seguro. La herramienta que facilita la toma de decisiones en el ámbito de la alimentación es el etiquetado de los productos, el conocimiento detallado de la información alimentaria de cada uno de ellos. Pero esta información no es clara, transparente y accesible para todos los consumidores.

Los consumidores debemos exigir a las autoridades un control estricto en seguridad alimentaria por tratarse de un ámbito directamente relacionado con nuestra salud y porque entran en juego intereses empresariales de todas las magnitudes. 

En un mercado tan globalizado como el nuestro, es prácticamente imposible que los consumidores conozcan las procedencias y procesos que ha seguido un producto y por eso el etiquetado debe contener la máxima información posible para tomar decisiones conscientes y críticas en relación con nuestra salud, la ética, presupuesto familiar, los impactos al medio ambiente, entre otros. 

 

Etiquetado

El 1 de diciembre de 2014 entraron en vigor nuevas normas de etiquetado e información alimentaria ofrecidas al consumidor.

 

Menciones obligatorias

Tendrán que estar en un lugar destacado, ser visibles y claramente legibles, además de estar impresas de forma indeleble. Deben estar escritas en un tamaño de letra en el que la “X” sea igual o superior a 1,2 mm. Si los envases no tienen al menos una superficie superior a 80cm2 el tamaño de la letra podrá bajar a 0,9mm. Se incluyen:

a) Denominación del alimento.

b) Lista de ingredientes.

c) Todo ingrediente o agente tecnológico que causen alergias o intolerancias: cereales que contengan glúten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutas con cáscara, apio, mostaza, granos de sésamo, dióxido de azufre y sulfitos, altramuces, moluscos.

d) Cantidad de determinados ingredientes o categorías de ingredientes.

e) Cantidad neta de alimento.

f) Fecha de duración mínima o fecha de caducidad.

g) Condiciones especiales de conservación y/o condiciones de utilización.

h) Nombre o razón social y la dirección del operador de la empresa alimentaria.

 i) País de origen o lugar de procedencia cuando esté previsto.

j) Modo de empleo si fuese difícil hacer un uso adecuado del alimento en caso de no dar esta información. 

k) Las bebidas que tengan más de 1,2% de volumen de alcohol tendrán que especificar el grado alcohólico volumétrico adquirido.

l) La información nutricional, aunque esta obligación no entrará en vigor hasta el 13 de diciembre de 2016.

 

Alérgenos

Están identificados algunos ingredientes que pueden causar reacciones alérgicas a ciertas personas y que deberán aparecer en la lista de ingredientes de forma destacada, por ejemplo, en negrita, en un color distinto, en una fuente destacable, etc.

 

Venta a distancia

Toda la información alimentaria obligatoria, excepto la fecha de duración mínima o fecha de caducidad, tendrá que ofrecerse antes de la compra del producto. La única excepción será en los alimentos vendidos a través de máquinas expendedoras o instalaciones comerciales automatizadas.

 

Declaraciones nutricionales y saludables

Es muy habitual que los comerciantes traten de vender más productos publicitando sus productos como saludables, naturales, dietéticos, etc. Hace unos años existía barra libre a la hora de utilizar estos términos que creaban gran confusión entre los consumidores pero hoy existe una normativa que regula que estas expresiones no sean utilizadas si no se demuestran ciertos requisitos.

Se regulan términos como “bajo valor energético”, “bajo contenido en grasa”, “sin grasas saturadas”, “ muy bajo en sodio”, “fuente de fibra”, “light”, “ natural”, etc. Los productos que quieran usar estas expresiones en sus envases y en la publicidad, deberán demostrar que cumplen con los requisitos específicos para poder usarlas. 

 

Novedades en materia de información nutricional

En 2012 un Reglamento Europeo modificó la lista de declaraciones nutricionales. Así, en lo referido a alimentos “Sin sodio o sin sal” se inserta la siguiente mención “sin sodio o sin sal añadidos”, siempre que no se haya añadido al producto sodio o sal, ni ingrediente alguno con sodio o sal añadidos. Con el desarrollo de nuevas tecnologías, los fabricantes producen cada vez más productos sin sal añadida cuando es tecnológicamente posible.

Desde el punto de vista de la salud pública es importante fomentar esta innovación, por lo que procede permitir que los fabricantes informen a los consumidores de este aspecto. Para evitar que se emplee tal declaración en el caso de alimentos con un alto contenido de sodio de forma natural, conviene limitar su uso a los alimentos con bajo contenido de sodio.

Además, se añade que solamente podrá declararse “contenido reducido de grasas saturadas” si la suma de ácidos grasos saturados y de ácidos grasos trans en el producto es, como mínimo, un 30% inferior a la de un producto similar; y el contenido de ácidos grasos trans en el producto objeto de la declaración es igual o inferior al de un producto similar. Sustituir grasas saturadas por ácidos grasos trans no es beneficioso para la salud, por lo que hay que se imponen las condiciones de uso de la declaración nutricional.

Por último, solamente podrá declararse “contenido reducido de azúcares” si el aporte energético del producto objeto de la declaración es igual o inferior al de un producto similar. Ahora, sólo debe permitirse la declaración de que se han reducido los azúcares cuando no conlleve un mayor aporte energético de los alimentos.

En el 2021, se ha aprobado un Reglamento Europeo por el que se deniega la autorización de determinadas declaraciones de propiedades saludables en los alimentos distintas de las relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños.

De esta forma, no se autorizarán declaraciones de propiedades saludables que sugieran que la salud podría verse afectada si no se consume el alimento de que se trate; o que hagan referencia al ritmo o la magnitud de la pérdida de peso; así como las declaraciones que hagan referencia a recomendaciones de médicos individuales u otros profesionales de la salud.

 

Reclamaciones

De todas estas cuestiones será responsable la empresa bajo cuyo nombre o razón social se venda el alimento. Y si ésta no está establecida en la Unión Europea, será responsable la empresa que ha importado el producto dentro del mercado de la UE. Por lo que si detectamos alguna anomalía sobre el etiquetado de algún producto habrá que reclamar a estas empresas y ponerlo en conocimiento de las autoridades de consumo o de asociaciones de consumidores como ADICAE para hacer la pertinente denuncia.

 

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