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Una reforma eléctrica contra los consumidores

Conoce las claves de una reforma que va a hacer que el precio de la luz se dispare. ADICAE ha puesto en marcha una serie de acciones para tratar de paralizar unas medidas que van a perjudicar gravemente a los consumidores. Cada consumidor abonará de más al año al menos 32 euros para paliar un déficit de tarifa del que no es responsable.

¿Qué es la reforma eléctrica?

Es un conjunto de medidas -Anteproyecto de Ley, reales decretos, reglamentos- que pretenden poner orden en el sector eléctrico. Diez años después de su liberalización, el mercado eléctrico no ha dejado de acumular problemas, como la falta de competencia, el incremento constante de precios o la acumulación de un déficit de tarifa con las empresas eléctricas. La reforma eléctrica podría haber sido la oportunidad para poner solución a todas estas cuestiones, pero el Ministerio de Industria ha preferido orientarla al pago del déficit de tarifa y a la penalización del autoconsumo, dos medidas que perjudican gravemente a los consumidores y benefician a las grandes eléctricas.

La reforma eléctrica fue presentada por el Gobierno en julio de 2013, y se encuentra ahora en proceso de tramitación. La Comisión Nacional de la Enegía, la Comisión Nacional de la Competencia y la Comisión Europea han manifestado ya sus reticencias a esta reforma.

 

¿Cuál es la realidad del mercado eléctrico español?

Los beneficios hasta el mes de junio de 2013 de las grandes eléctricas españolas (Iberdrola, Endesa, Gas Natural Fenosa y EDP) sumaron 4.225 millones de euros, tan solo un 1,65% menos que el año anterior, y esto en plena crisis. Durante 2012, las eléctricas españolas casi doblaron el margen de beneficio de sus equivalentes europeas, con un 6,8% de media frente al 2,62% de las europeas. Por su parte, los consumidores españoles vieron como la luz acumuló una subida del 70% desde el inicio de la crisis; España es el tercer país con la luz más cara de Europa, solo por detrás de Malta y Chipre.

 

¿Qué es el déficit de tarifa?

El déficit de tarifa se ha producido porque los ingresos del sistema eléctrico -lo que se cobra a los consumidores- son inferiores a los costes regulados de producir y distribuir la energía. Pero esos costes regulados no son costes reales que tienen las empresas por generar y distribuir la enegía, sino que son precios fijados por la Administración, esto es, fruto de decisiones políticas.

Esta diferencia entre ingresos y costes ha ido generando una deuda reconocida por el Gobierno, y que aunque no ha sido fruto de la voluntad o acuerdo de los consumidores, estos van a tener que asumir. 

El déficit de tarifa se ha dejado acumular hasta 28.000 millones de euros. En lugar de intentar resolver esta deuda acumulada de forma opaca, las medidas tomadas por el Ministerio van encaminadas a que esta no siga creciendo al ritmo de 4.500 millones de euros al año.

 

¿Cómo afecta la reforma a los consumidores?

El consumidor ya lo está notando en el recibo de la luz. De los 4.500 milones de euros que se pretende evitar que crezca el déficit al año, 900 millones los van a pagar directamente los 27,7 millones de usuarios de electricidad que hay en España. Cada consumidor abonará de más al año al menos 32 euros de más para paliar el déficit. Otros 900 millones los van a pagar los consumidores indirectamente a través de las arcas públicas del Estado. 

Tal como está planteada la reforma eléctrica, se abre la puerta para incrementos constantes del recibo de la luz, ya que la prioridad es la “suficiencia de ingresos” del sistema. Además, se excluirá a muchos consumidores de la tarifa regulada o, más grave, del bono social, lo que les obligará a contratar en el mercado libre, donde los precios de la luz son más caros. 

Con la llegada del invierno y el aumento del consumo eléctrico, se van a producir casos en los que la factura subirá a niveles inasumibles para muchos consumidores.

 

¿Es posible ahorrar en consumo y sin embargo pagar cada vez más?

Con la reforma eléctrica que plantea el Gobierno, la parte fija de la factura tendrá más peso que la parte variable -el consumo-. Esto quiere decir que, aunque el consumidor haga todo lo posible por ahorrar energía, el incremento de la parte fija de la factura hará que el ahorro en consumo no garantice que esto se traduzca en pagar menos por la luz. Una medida que va contra toda lógica de eficiencia y ahorro energético.

 

¿Qué pasa con las energías renovables?

Esta reforma supone un gran retroceso en el principio de eficiencia energética y un grave impacto medioambiental. Con ella se recorta la inversión en energías renovables, lo que supone dar carpetazo a un posible cambio de modelo del sector hacia una estructura que pueda ser viable y sostenible en un futuro. Esto va a suponer que España incumpla la Directiva Europea 2009/28/CE, que obliga a los estados miembros a alcanzar en 2020 al menos un 20% de uso de energías renovables, con el riesgo de sanción económica que esto conlleva.

Además, se penaliza el autoconsumo en el sector de las energías renovables, un modelo por el que habían apostado miles de consumidores siguiendo las campañas de concienciación de ahorro energético promovidas por todas las administraciones.

 

¿Cuál es la postura y la actuación de ADICAE ante la reforma eléctrica?

ADICAE ha prentado alegaciones al Anteproyecto de la reforma eléctrica, en las que exige la retirada completa de la reforma y solicita al Ministerio de Industria la formación de una Comisión de Estudio para reformular la legislación, en la que los consumidores tengan voz y sean escuchados a través de asociaciones representativas como ADICAE. Hay que señalar que, antes de la presentación de la reforma, el Ministerio de Industria tan solo se reunió con los representantes de las grandes eléctricas, dejando a un lado la opinión de los principales afectados, los consumidores.

ADICAE ha elevado esta postura ante representantes del Ministerio, y también ha solicitado la intervención del Defensor del Pueblo para evitar que los consumidores acaben pagando un déficit del que no son responsables. 

La paralización de esta reforma eléctrica debe ser una prioridad para los consumidores, ya que mientras el sector eléctrico no se reformule en su totalidad, y aunque el consumidor tome parte de inciativas de ahorro, las subidas de la luz van a suponer un problema constante y de primer orden para la economía de las familias.

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